Quizá lo más interesante de CONEXPO-CON/AGG este año no fueron las máquinas, sino que la industria empieza a creer en su propio discurso tecnológico.
Después de recorrer CONEXPO esta semana, me quedé con una sensación distinta sobre hacia dónde realmente se está moviendo nuestra industria.
Durante varios años hemos escuchado hablar de telemetría, digitalización, automatización y electrificación en construcción. Muchas veces esas conversaciones parecían más aspiracionales que reales. Ideas interesantes, pero todavía lejos de una adopción amplia en la operación diaria.
Esta vez la sensación fue distinta. No vaticino con esto que mañana veremos cambios radicales en toda la industria. Pero sí percibo algo diferente: empieza a sentirse que ya nos estamos creyendo más el discurso.
Las soluciones están más maduras, la tecnología es más tangible y la conversación comienza a enfocarse cada vez más en productividad, eficiencia operativa y resultados financieros.
Con base en varias conversaciones y en la promesa de valor de muchas de estas soluciones, el negocio de rental podría capturar beneficios interesantes, por ejemplo:
- 5–10% más utilización de flota gracias a mayor visibilidad operativa
- 10–15% menos costos de mantenimiento mediante mantenimiento predictivo
- mayor visibilidad del equipo en campo, facilitando la gestión de daños y la trazabilidad durante todo el ciclo de renta
Después de muchos años en el negocio de rental, es inevitable mirar estas promesas desde la estructura financiera del negocio.
La depreciación representa cerca del 80% de los costos, mientras que el mantenimiento suele ser el siguiente componente más relevante, concentrando entre ambos más del 95% de la estructura operativa.
Visto desde esa óptica, cuando estos beneficios potenciales se imaginan directamente en el P&L de una operación de rental, el impacto en el margen puede ser significativo.
En el negocio de rental, mejorar la operación no es sólo eficiencia, es margen.
El reto, sin embargo, probablemente no está en la tecnología.
Está en la absorción de estas nuevas ideas dentro de las organizaciones. No basta con tener procesos claros, una estrategia definida o tecnología disponible. El verdadero desafío es integrar a las personas que deben implementarla y usarla todos los días.
Los cambios culturales llevan tiempo, pero se aceleran cuando el valor se vuelve visible, práctico y tangible en la operación.
Eventos como CONEXPO-CON/AGG permiten ver con claridad hacia dónde evoluciona nuestra industria.
Y también recuerdan algo igual de valioso: la oportunidad de reencontrar buenos amigos, intercambiar ideas y seguir fortaleciendo relaciones construidas a lo largo de muchos años.
Será interesante ver qué tan rápido logramos convertir estas promesas tecnológicas en productividad real en campo.